Agua perdida en acueductos: una problemática país.
Parece increíble, pero en todos los acueductos se pierde una cantidad significativa de agua. Esta situación genera serias consecuencias: en algunos casos el recurso no alcanza para cubrir la demanda de todos los usuarios, y en otros se desperdician recursos económicos en bombeo y tratamiento de agua que nunca llega al consumidor final.
¿Cuánta agua se pierde?
El porcentaje de agua perdida varía según cada sistema. Por ejemplo:
· El AyA pierde alrededor del 57% del agua que produce.
· En términos prácticos: por cada vaso de agua que llega a un usuario, se pierde otro en el camino.
· A nivel internacional, se considera que un servicio ineficiente pierde más del 40% del agua, mientras que un sistema muy eficiente puede reducir esta cifra a un 20% o menos.
¿Sabe cuánta agua pierde su ASADA?
¿Dónde se pierde esa agua?
A este recurso se le conoce como “agua no contabilizada”, es decir, agua que no se registra porque nunca llega a medirse ni facturarse.
Las principales causas son:
· Fugas en la red de tuberías.
· Rebalses o fugas en tanques de almacenamiento.
· Errores de medición en micro y macromedidores.
· Conexiones ilegales a la red.
¿Qué hacen las ASADAS normalmente?
En muchos casos, las ASADAS no conocen el porcentaje de agua no contabilizada en su sistema.
Por esta razón, cuando enfrentan escasez, suelen:
· Buscar nuevas fuentes de agua.
· Ampliar los tanques de almacenamiento.
Sin embargo, en ocasiones la solución más eficiente no está en ampliar infraestructura, sino en detectar y reparar fugas, mejorar los sistemas de medición y reducir pérdidas. Con estas acciones se puede recuperar agua sin necesidad de perforar nuevos pozos o captar nuevas nacientes.
¿Qué se puede hacer?
La gestión del agua perdida comienza con un diagnóstico claro:
1. Medir la diferencia entre el volumen producido y el volumen consumido por los usuarios.
2. Detectar fugas y fallas en la red y corregirlas lo antes posible.
3. Controlar el nivel de pérdidas: si son muy altas, se debe actuar de inmediato; si son bajas, se puede priorizar la inversión en otras necesidades del sistema.
Reflexión final
El agua es un recurso vital y limitado. Reducir el agua perdida en los acueductos no solo mejora la eficiencia del servicio, sino que también garantiza la sostenibilidad hídrica para las comunidades y disminuye los costos de operación. La pregunta clave es: ¿estamos cuidando el agua que ya tenemos, antes de buscar más?
